Sebastian Blanco jugador de futbol argentino
Cuando el fútbol es una cuestión mental
Sebastian Blanco - Churry Cristaldo

La otra mirada. Sebastián Blanco juega en el Metallst de Ucrania, un país convulsionado políticamente.

Sentipensante. Esa fue la palabra que empleó un pescador colombiano en una charla perdida y que asombró a Eduardo Galeano para siempre. Según el enorme escritor uruguayo, un ser sentipensante es el que no divorcia la razón del corazón. Sin grandilocuencias, el que siente y piensa al mismo tiempo. El que, en su caso, escribe con tal idea como bandera. Sebastián Blanco es un jugador de fútbol que hoy actúa en el Metalist de Ucrania, que emergió de Lanús y que sueña con seguir progresando en el deporte que ama. Pero, claro, además de todo eso, es un pibe que, sin las herramientas mágicas de Galeano, camina por el sendero de aquella palabra clave. Blanco es sentipensante. Sin los rigores acartonados del grabador periodístico, la nota es en realidad una tarde al sol, en el medio de su hogar, en Lomas de Zamora. Discurren sobre la mesa las realidades del fútbol profesional y el torbellino de sensaciones que vive un jugador.

-¿Cómo vive un futbolista aquellas responsabilidades que la sociedad le impone de acuerdo a un lugar para el que, en general, no está preparado? ¿No sentís que se les brinda demasiada importancia a ustedes?

-Seguro. Al jugador se lo pone en un lugar muy alto. Como si cada cosa que dijera uno fuera algo de mucha importancia, cuando, en general, somos pibes que amamos esto y que nos encontramos con los medios de comunicación de golpe. Eso es injusto. Se cargan muchas responsabilidades sobre el jugador de fútbol. Y, tal vez, uno no está preparado para eso. O muchos no lo están y hay otros que tienen mejores chances. No es fácil irse a vivir afuera. No es fácil correr el riesgo de que en cada nota se pueda armar un escándalo. No es fácil vivir con las presiones del fútbol. Encima, todo se justifica con el sueldo del jugador. Y escuchás: “Con lo que ganan, se la tienen que bancar”. Como si el dinero, menor o mayor, curara el desarraigo, la falta de los amigos o la familia. Uno sabe que al tratar de progresar, apuesta. Y, con las necesidades que pasa mucha gente, hasta avergüenzan las cifras. Pero uno vive cada día con las contraindicaciones que tienen cada una de las decisiones.

-¿Y es por eso que muchos se encierran en su familia?

-Puede ser. En el fútbol hay de todo. También están los que ostentan. Y no les importa nada. O los que realmente se preocupan por lo que les pasa a su alrededor. Es difícil. El jugador a veces vive en una vorágine muy grande. Siente que no se lo comprende. Por mi parte, trato de sentir lo que pasa a mi alrededor todo el tiempo. Intento involucrarme en diferentes cuestiones para no perder esa mirada cercana de la sociedad. -Por eso te sumaste, por ejemplo, al pedido de justicia por la desaparición de Luciano Arruga, el chico de Lomas del Mirador al que se llevó la Policía...-Claro. A veces me resulta más sencillo conocer algunas de esas cuestiones por amigos que están tratando de pelear por eso. Lo de Luciano me llegó gracias a los músicos de Salta La Banca, que son mis amigos. Y trato de sumarme a las campañas que creo que son justos. Apoyando la difusión. Tal vez nosotros, sin quererlo, como tenemos la oportunidad de que si decimos una frase que llame la atención se arme un escándalo, también tenemos la chance de ayudar a difundir algunas cosas con mayor repercusión que cualquiera. No puedo culpar al que no lo hace. Pero creo que es importante que nos demos cuenta del poder que nos brinda el trabajo que elegimos.

-Hablábamos de la situación del jugador hoy en día. ¿Son más importantes las condiciones para jugar al fútbol o la cabeza para bancarse las presiones?

-Las condiciones son importantes, eso nadie lo duda. Pero yo creo que el fútbol es, en su mayoría, una cuestión mental. ¡Sabés la cantidad de jugadores que hay en los barrios que la rompen! Y solamente llegan los que se bancan todo el trayecto. Además, a la pelota se juega con los pies, pero el fútbol está en la cabeza. ¿Cómo te pensás que juega Riquelme? ¿O mi ídolo, Pablo Aimar? Son geniales en la técnica. Pero la diferencia es la cabeza. Para dominar el fútbol y para bancarse lo que conlleva ser un jugador tan importante. Las invitaciones a desviarse del camino están en todos lados. Y hoy, a diferencia de los jugadores que te nombraba, se piensa solamente en llegar y nada más. Los chicos están más pendientes del auto que les regala el representante o del teléfono que se compran.

-Parece que algunos jugadores no pensaran en mejorar. No todos. Pero hay algunos a los que les cuesta mirar fútbol ...

-No todos los que llegan a Primera están salvados. La mayoría de los que intentan en el fútbol, no viven de eso toda su vida. Hay que prepararse para el retiro. Muchos, con todo lo que rodea al fútbol, se arruinan la carrera. Y están los que pueden volver de eso. Pero son pocos, eh.

Fuente: Diario Clarin
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Club Atletico Lanus, escudo F.C. Metalist Járkov